La seguridad de quien ayuda
Tráfico, fuego, electricidad, derrumbes o agresiones son motivo para mantener la distancia y llamar. Los guantes desechables protegen del contacto con la sangre.
Guía independiente sobre primeros auxilios. No sustituye la formación presencial ni es asesoramiento médico. Si hay peligro para la vida, llame al 112 o a su número de emergencias local.
Temas
Las situaciones están agrupadas según lo que un testigo se encuentra en los primeros minutos: primero, saber si es seguro acercarse y qué ha pasado; después, ayudar a una persona que no responde, detener una hemorragia grave o proteger de una quemadura, del calor y del frío. Cada tarjeta da una orientación general y enlaza a la sección donde el tema se trata con más detalle. Ninguna tarjeta sustituye la llamada al 112 o a su número de emergencias local, ni la práctica en un curso.
En casi cualquier situación el orden es el mismo: seguridad, llamada, comprobar la respiración y cuidar a la persona hasta que llegue el equipo. Lo demás son detalles que conviene practicar con las manos.
La sección funciona así: incluimos una situación si puede encontrársela cualquier adulto sin formación sanitaria y la describimos en términos generales, sin diagnósticos, medicamentos ni técnicas invasivas. Las tarjetas llevan a las secciones donde el tema se explica con más detalle.
Los primeros segundos no se dedican a actuar, sino a entender qué ocurre y a evitar convertirse en el segundo herido.
Tráfico, fuego, electricidad, derrumbes o agresiones son motivo para mantener la distancia y llamar. Los guantes desechables protegen del contacto con la sangre.
El 112 sirve para todos los servicios de emergencia en la UE; en Rusia el 103 es la ambulancia desde el móvil. Al operador le importan la dirección, qué ha pasado, cuántos heridos hay y si están conscientes.
Hablarle, tocarle el hombro, mirar el pecho. Estas observaciones sencillas determinan qué hacer después y qué decir por teléfono.
Si la persona no responde, cada minuto hasta que llega el equipo cuenta, tanto para la respiración como para la circulación.
Hay que llamar a emergencias y empezar la reanimación: compresiones torácicas y, si está formado, ventilaciones. El operador puede guiarle por teléfono.
Si hay uno cerca, se trae y se enciende: el propio aparato indica en voz alta qué hacer. Pida a los presentes que lo busquen en el edificio.
Se coloca a la persona en posición lateral de seguridad para mantener libre la vía aérea y se vigila su respiración en todo momento.
Si la persona puede toser, que tosa. Si no puede hablar ni respirar, llame al 112 y actúe como le enseñaron en el curso.
Una hemorragia grave es peligrosa en poco tiempo, así que lo principal es no bloquearse y actuar con las manos protegidas por guantes.
Apretar con firmeza la herida con una gasa estéril o un paño limpio y mantener la presión; después, poner un vendaje. Deje las técnicas complejas a quienes estén formados.
No se mueve a la persona sin necesidad: un movimiento de más puede hacer daño. La excepción es un peligro directo en el lugar, por ejemplo fuego.
Manos limpias o guantes, lavar con agua limpia y un apósito estéril. Si la herida es profunda, está sucia o no deja de sangrar, hace falta un médico.
Las lesiones por temperatura a menudo se «curan» con remedios caseros que solo empeoran las cosas. Aquí ayudan acciones sencillas y tranquilas.
Enfriar con agua corriente fresca durante unos 20 minutos. No se usan hielo, aceite ni otros remedios «caseros».
Llevar a la sombra o a un lugar fresco, aflojar la ropa ajustada y abanicar. La confusión o la pérdida de conciencia son motivo para llamar al 112 enseguida.
Llevar a un lugar cálido, quitar la ropa mojada y abrigar con algo seco y caliente. Se calienta poco a poco, sin agua caliente ni frotar.
La zona afectada no se frota con nieve ni se calienta junto al fuego. Se protege del frío con un vendaje seco y se busca atención médica lo antes posible.
Aquí irán apareciendo artículos propios sobre primeros auxilios para lectores de España y de otros países hispanohablantes. Se escriben pensando en el uso del 112 y de los números de emergencia locales, y no repiten los materiales de otras versiones lingüísticas.
Todavía no hay artículos en el catálogo. En cuanto se publiquen, la lista aparecerá aquí.
Cómo prepararse con antelación: un curso presencial, un botiquín doméstico sin medicamentos y los números de emergencia a mano.
Reanimación del adulto, posición lateral de seguridad, vendajes y enfriamiento de quemaduras, en términos generales y sin sustituir un curso.
Palabras que se oyen en los cursos y al hablar con el operador: conciencia, respiración, compresiones, desfibrilador, vendaje.
La información se ha contrastado en la fecha de elaboración. Las normas de primeros auxilios y las recomendaciones de reanimación se revisan periódicamente y varían según el país, así que guíese por los documentos vigentes donde vive y por lo que le enseñó el instructor de un curso presencial.